Mi primera vez con una mujer

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Yo nunca había estado con otra mujer antes, pero cada vez que miraba a Ana, mis deseos aumentaban. Hacia tan solo unas semanas  había aceptado el hecho de que quería acostarme con ella y mirarla directo a su ojos negros. Ella era mi jefa, y a pesar de su pequeña estatura, tenia un cuerpo escultural, con un culo perfecto que no me atrevía a mirar por miedo a que me sorprendiera haciéndolo. Su vestido escondia bien sus pechos y siempre me habia preguntado qué aspecto tenían, pero no era solo eso lo que me encantaba de ella. Su confianza en sí misma y saber siempre controlar la situación, pero tambien era divertida. Su rostro era fuerte y delgado, con su suave contorno de pomulos y labios voluptuosos que hacen difícil no mirar a su bello rostro. Llevaba el pelo negro recogido en un moño apretado, peinado y estirado a la perfección. Tenía las manos pequeñas, y me preguntaba por qué llevaba las uñas postizas en su manicura. Le pedí a dios ser capaz algún día de hacer las cosas que anhelaba con ella.
primera vez con una mujer lesbianasDecidí que me gustaría llegar a conocerla mejor y empezamos a pasar mas el rato. A menudo organizábamos el trabajo alrededor de nuestras comidas así que pasábamos cada día juntas. Después de un par de semanas, ya estábamos juntas también fuera del trabajo. Nos gustaba ir de compras, salir a cenar, o simplemente pasar el rato en su casa. Me senti muy mal cuando conoci a su esposo y a sus dos hijos maravillosos que ahora estaban fuera de la casa. Yo pensaba que esto iba a alguna parte, pero mis esperanzas se desvanecieron rápidamente. No habia pasado mucho tiempo desde esa noche terrible, pero me dio ese terrible pensamiento de que nunca podria estar con esa hermosa mujer.
Las semanas pasaron lentamente hasta principios de Diciembre, casi llegaba la  Navidad. Ana y yo eramos aún inseparables pero parecía claro para mí que no estábamos destinadas a estar juntas hasta que ella me preguntó  si la podía  ayudar a organizar la fiesta de fin de año del trabajo en su casa. Su esposo estaría en un viaje de negocios por una semana,  y la fiesta parecía perfecta para ayudar a todos en el trabajo a relajarse. Yo aproveché la oportunidad con entusiasmo y rápidamente arme todos los planes.
Las siguientes dos semanas pasaron volando y fue finalmente la noche de la fiesta. Ana, siendo la anfitriona maravillosa que es, hizo sus rondas para asegurarse de que hablaba a todo el mundo. Pasé la noche preparando bebidas y disfrutando de la fiesta. Todo comenzó alrededor de las 7 y fue llegando a su fin alrededor de 12, con todo el mundo fuera de la casa a la una. El lugar era un desastre, pero ambas teníamos el día siguiente libre para  limpiar.

dijo, con una actitud lúdica que me hizo reír con desafío.

“Bueno, a mi casa, ya que es allí donde duermo”.
“No vas a ninguna parte, no después de lo mucho que has bebido esta noche.” Mientras sostenía las llaves.

Ella había pensado en esto antes, lo podía ver en su rostro.
“Ni siquiera he tocado alcohol esta noche. ¿Y tú?” Le dije mientras caminaba cerca de ella, esperando por mis llaves.

La observé toda la noche y yo sabía que no había tomado una sola gota de licor.
“Estoy completamente consciente de lo que está pasando, muchas gracias.”

dijo mientras se reía.
Se dio la vuelta y comenzó a caminar a la cocina cuando ella dejó caer las llaves. Poco a poco se inclinó y yo tenía una visión perfecta de su culo. Sabía que era mi señal, su forma de decirme que lo quería demasiado. Extendí la mano y la toque con suavidad, con cuidado de no asustarla en caso de que hubiese malinterpretado sus señales. Rápidamente se dio la vuelta y se paró cerca de mí. Me miró profundamente a los ojos como yo siempre habia querido, tanto que me dejó sin aliento. Yo no sabía qué decir y no me podía mover. Y en ese mismo instante, ella se inclinó hacia mí y me besó suavemente. Sus labios eran como de terciopelo. Se detuvo y miró directamente a mis ojos, ellos no podían ser ignorados. Me tocó suavemente la parte posterior de mi espalda luego de mi cuello y me comenzó a besar de nuevo. la envolví con mis brazos para asegurarse de que nunca la dejaría. Ella me miró y le pasé los dedos por el pelo. Su moño se cayó y su pelo rizado se deslizo delicadamente sobre sus hombros.
Ella se me echó encima y envolvio sus piernas alrededor de mi cintura, y yo la lleve por las escaleras hasta el dormitorio mientras ella suavemente me besaba en el cuello. Estuve tentada de parar y dejar que ella me tomase en las escaleras, pero esto tenía que ser hecho a la perfección. La empujé a través de la puerta de la habitación, la acoste en la cama y me arrastre encima de ella. Podría haber muerto e ido al cielo sólo de ser capaz de besar a la mujer con la que habia fantaseado durante tanto tiempo. Ella me apartó, y pensé que habia hecho algo mal, creia que estaba haciendo lo que ella quería. Me paré frente a ella, mientras ella se sentó en el borde de la cama. Comenzó a desabrocharse la camisa mientras miraba con incredulidad. Ella me miró a los ojos pues  lo hacia para observar mi reacción. Tenía la piel bronceada, doradamente perfecta por su origen latino. Se arqueo para desenganchar el sostén, y liberar asi sus pechos frente a mi, yo sólo veía sus ojos. Quería demostrar que era más que eso para mí. Ella me tiró encima suyo y empecé a chupar su cuello y baje a sus pezones. Ellos eran oscuros como su piel y estaban muy duros. Le di  un beso a cada uno suavemente y los presionaba con los dedos. coloque mis manos delicadamente alrededor de ellos, siguiendo su forma y  mirando con asombro lo que estaba delante de mí. Eran las cosas más bellas del mundo, ella me sonrió, y me tiró hacia abajo, pidiéndome que jugara con ellos. Le chupe cada uno de ellos, tratando de pasar el mayor tiempo posible para que ella lo disfrute tanto como yo. Pase mi lengua en círculos a su alrededor y mordisque suavemente. Podía sentirlos cada vez más duros en mi boca. Su piel era tan suave y cuando la tocaba, enviaba cosquilleos a todo su cuerpo. Miré su cara y sus ojos estaban cerrados. Sus manos corrían por mi cabello y sentí un ligero tirón cuando supe que estaba haciendo algo bien. La besé por todo el estómago, buscando el lugar adecuado que le gustaba y asi enfocar mi atención. Justo debajo de su ombligo, ella dejó escapar un gemido suave mientras me arrastraba hacia sus pantalones.
Estaba a punto de desabrocharle sus pantalones cuando ella me dijo que esperara. La miró asombrada pues ella podría haber cambiado de opinión. “Es tu turno”, dijo cuando me dio la vuelta. Ella sabía que yo me sentia  incómoda con el  tamaño de mis senos por conversaciones anteriores y fue directo a mis pantalones. Ella me los quitó con cuidado, y con cada centímetro de mi piel fue besada. Envió  electricidad a través de mi cuerpo y sentí que iba a explotar de excitacion. Ella se deslizo lentamente hacia la cara interna del muslo y comenzó a bromear con los dedos. Corrió la uña entre mis labios. Ella separo suavemente los labios y sopló ligeramente  entre ellos. Cogí las sabanas y me mordí los labios para tratar evitar tener un orgasmo allí mismo. Puso el dedo sobre mi clítoris y comenzó a frotar lentamente en círculos sobre él. Solté un largo gemido y ella sabía que había dado en el lugar correcto. Mientras frotaba mi botón, pude sentir su dedo suavemente empujando

contra  mi apertura. Yo arqueada la espalda con la esperanza de que ella lo insertase en mi interior y lo hizo. Su largo dedo se sintió deslizándose suavemente por dentro y no me pude contener. A medida que poco a poco los sacaba y lo metía, yo estaba llegando a mi punto de quiebre y comencé a jadear de placer. Justo antes de estar a punto de acabar, se detuvo.
Levanté la mirada para verla quitándose los pantalones. Se arrastró por encima mio, completamente desnuda, y me susurró “Quiero que nos corramos juntas”. La besé apasionadamente y le di la vuelta. Ella estaba encima mio y me besó en los labios de la mi zona erogena. Me sentí gemir mientras besaba mi clítoris y  sentí un sacudon a través de mi cuerpo. Poco a poco metí mi dedo en  su culo mientras le pasaba la lengua. Ella me agarró de los muslos con la esperanza de quien contiene a sí misma, pero ya era demasiado tarde cuando ella entró en una furia de los orgasmos. Comenzó a correrse y  yo sentía la presión alrededor de mi dedo. Degustando sus jugos y que ella me lamiese, comencé a acabar. Nuestros cuerpos fueron sacudidos al mismo tiempo justo  antes de que nos abandonásemos  a nuestros orgasmos masivos, uno tras otro.
Se arrastró hacia arriba y se dejo caer sobre mi. Yo olí su pelo y la bese en la frente, y ella dijo “¿Por qué esperamos tanto tiempo para esto?”
“No tenía idea de que tu también lo deseabas. Hubiera hecho algo antes!”

Le dije mientras  trataba de recuperar el aliento.
“Fui la primera?” Pregunto

ella, mirándome con ojos de esperanza.

“Fuiste mi primera y única mujer espero que así sea siempre.”
Ella puso su cabeza sobre mi pecho mientras yo jugaba con su pelo. Su respiración se hacia mas lenta y me di cuenta de que estaba a punto de quedarse dormido, si no lo estaba ya. “Perfecto-dije-y una pequeña sonrisa aparecía en su cara antes de caer en un profundo sueño.

Después de unos minutos de charla, decidí que era hora irme, después de todo, había sido una noche larga.
“¿Dónde crees que vas?”

Una respuesta para “Mi primera vez con una mujer”

  1. Merche Escribe:

    Buena historia, alucino con las dos de la foto..

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