Trio Sexual

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Dentro de nuestras fantasías sexuales es muy común la de hacer un trío sexual, se podría decir que es una de las fantasías que mas adeptos tiene, mientras tenemos sexo con nuestra pareja o nos masturbamos, el fantasear que estamos con dos personas puede resultar muy estimulante, si queres llevar esta fantasía a la realidad te damos algunos tips a tener en cuenta.

Trio Sexual
Vamos a comenzar aclarando que nunca debemos hacerlo para complacer a nuestra pareja, en el sexo todo lo que se haga tiene que ser porque hay deseos eróticos de realizarlo.

Debe haber absoluta confianza en la pareja, para evitar sentimientos conflictivos como celos, desconfianza.

Los tríos sexuales sirven para probar nuevas sensaciones y no para probar los sentimientos de tu pareja.

Si se trata de tu pareja y un invitado o invitada, asegúrate de que sea alguien con quien te gustaría estar, esta en la pareja decidir si se invita a alguien conocido o prefieren alguien que no sea tan cercano .

Y si eres tu a quien invitan a participar de un trío, asegúrate de que sea una pareja con quienes te sientes a gusto y te respete.

La comunicación es muy importante, tener en claro que se quiere hacer y que no.

Otro tips que no debemos olvidar es la de disponer de varios condondes, ya que se utiliza uno cada vez que se cambie la pareja, ya que la idea es disfrutar sin dejar de cuidarnos.

Déjate guiar por el deseo, haz lo que más te provoque y con quien te provoque en el momento. En un trío puedes besar a una persona mientras acaricias a otra, o bien mientras otras manos te acarician a ti.

Recuerda ser equilibrad@. Es esencial que los tres disfruten, de eso se trata. Las otras dos personas no están a merced tuya y también deben pasarla bien.

Si utilizan juguetes eróticos procuren que estén muy limpios al principio del juego y límpielos antes de que otra persona los use y/o introduzca en sus genitales o pueden utilizarlos con preservativos e ir cambiándolo.

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Mi primera vez compartiendo a mi esposa.

Mi esposa Maria de 1,70 de altura y 50 Kg de peso con el pelo rubio hasta los hombros. Tiene un gran culo y piernas sexys, pechos grandes, y un coño calvo en función de su estado de ánimo o la ocasión. Ella es una mujer con una mente abierta dispuesta a probar cosas nuevas y cuando esta borracha sus inhibiciones se pierden.

Una noche ella estaba vestida con un importante escote, botas de tacón alto, tanga roja y una falda que iba a medio camino entre el muslo y la rodilla, y estabamos sentados en la zona de fumadores de un bar en las sillas de plástico duro. Mientras hablabamos me di cuenta de que los ojos de mi esposa se perdian en la dirección de un tio sentado frente a nosotros. El estaba sentado con las manos detrás de la cabeza buscando a mi esposa. Llevaba una camiseta y pantalones cortos de fútbol y como yo lo miraba me di cuenta de la protuberancia en su pantalón y me dije a mí mismo “no es de extrañar que ella estaba mirando. Me volví hacia ella para comentar sobre el tío y vi la mano en su falda, se moevía con un ligereramente en forma ascendente y descendente, giro la cabeza hacia atrás y él estaba masajeando su pene a través de sus pantalones cortos.

No podía creer lo que estaba viendo, mil imágenes pasaban por mi mente. Cuando traté de llamar su atención era como si estuviera en un hipnotizada, pero cuando me sugirió que fuéramos hacia él, estaba fuera de la silla en un segundo, dejando tras de sí una pequeña piscina de zumo de coño en la silla de plástico, no me pude resistir y pase mi dedo para un degustación rápida. Yo estaba viendo con más claridad esta situación y mi polla empezó a crecer cib en el pensamiento de lo que estaba por venir.

En el momento en que había llevado nuestras bebidas y cigarrillos a la otra mesa, ya estaban en una conversación con “El señor erección” y todavía seguia el placer, tanto así que podía escuchar el chapoteo de su coño con cada golpe. Pude ver una pequeña mancha de líquido preseminal en sus pantalones cortos y mi polla estaba dura queriendo salir de la jaula de tela. Tuve que hacer un movimiento, y sugirió que fuéramos a un hotel o algo, nos dijo que vivía cerca, que fueramos a su casa, y que nos invitaría con un licor.

En el camino a su casa hablamos de nosotros y lo que hicimos en la vida, etc, el dijo que se llamaba Roberto, y era abogado. Esta era la primera para él y para nosotros de una experiencia de a tres.

Cuando llegamos a su departamento la primera cosa que noté fue el calor, fue muy caliente, pero no insoportable. Nos pusimos de pie alrededor de la mesa con nuestras bebidas haciendo una pequeña charla, cada uno de nosotros nos sentiamos un poco incómodos, preguntándonos quién hará el primer movimiento. Mi esposa estaba de pie con las piernas abiertas, como un ejército en posición, podía ver las gotas de sudor que se forman en el pecho y las piernas. Tambien pude ver el bulto de Roberto erecto como el mio. En mis bolas podía sentir la carga del fuego, a la espera de explotar.

Mi esposa decidió que se sentara y se dirigió al sofá en medio de la habitación, se agachó se quitó las botas y se sentó en medio del sofá con las piernas abiertas, dejando al descubierto su ropa interior húmeda. Sus labios de la vulva y clítoris erecto fueron brillantes. Ella nos hizo una seña con el dedo índice largo elegante.

Los dos arrojamos la ropa y al mismo tiempo tenía una larga mirada a nuestras pollas, después de un guiño de aprobación nos dirigimos hacia Maria. Los dos nos arrodillamos y como si leyéramos la mente tomamos un pie cada uno, Roberto tomó la pierna izquierda y yo la derecha .Mordisqueabamos y chupabamos los dedos del pie mientras masajeabamos el interior de sus muslos hasta su coño en nuestras manos se reunió. Maria gemía como una loca y arqueaba la espalda y Roberto le frotaba dos dedos, cada uno en su coño caliente, nosotros nos turnabamos para frotar su clítoris con los dedos pulgares. Estaba tan húmeda que podría utilizar su jugo para frotar su culo.
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Me puse de pie y decidió utilizar parte de su jugo para frotar en mi polla. Me quedé atrás y me acarició la polla dura, en realidad no podíamos creer cómo llegamos a esta situación. Ahora había más espacio para moverse, Roberto se inclinó hacia delante, y comenzó a lamer y chupar el coño de Maria, con cada golpe o movimiento de su lengua un pequeño chorro de jugo corría por sus muslos y en el sofá. La polla de Roberto estaba de pie a la atención y con contracciones. Con cada contracción una gota de esperma salía colgando de la punta de su polla. Mientras tanto Maria se dio la vuelta y abrió las piernas, dejando su hermoso culo en el aire. Roberto estaba pendiente a el culo, embistiendo a dos dedos en el coño y ella se retorcía de placer.

Estaba a punto de estallar en esta etapa y les hice saber, Maria dijo que me acerque, para vaciar mi carga. Me acerqué, masturbado mi polla y le disparé semen por todo el todo el culo, las mejillas y el agujero. Maria cogió mi semen de su culo y volvió utilizarlo como lubricante para que mi polla vuelva de nuevo a la vida, se apoderó de nuestras pollas, una en cada mano y lentamente acarició y apretó hasta que la mía volvió a vivir, se colocó en el suelo en cuatro patas, y ofreció su coño a Roberto. El tomó la oferta y poco a poco se hundió su polla en el coño. Ella jadeó cuando él comenzó a bombear duro. Mientras miraba este hermoso espectáculo mi polla volvió a su máximo potencial y me moría de ganas por un turno.

Roberto indicó que iba a venir la explosión, Maria estaba al borde del orgasmo, ella gemía y su cuerpo estaba temblando. Ordenó a Roberto a entrar en su culo. Roberto comenzó a temblar, sus nalgas se aprieta duro y yo sabía que ya no podía aguantar mas. Con un empuje más fuerte vino con un fuerte gemido y con otro empuje se dejó caer sobre el cuerpo ya caliente y sudoroso de Maria. Yo estaba detrás de él para estar listo para llenar ese coño lleno de esperma caliente tan pronto como se moviera. Pero él no se movía, así que utilicé mi esperma, para lubricarme arrastrando los pies detrás de él, pero él no parecía importarle.
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Tan pronto como se movió metí mi polla en el coño a la de Maria. Era una húmeda, sensación de calor, y como yo bombea lentamente, algunas de las corridas de Roberto fueron expulsadas a la parte superior de las piernas. Sabía que iba a explotar… Bomba, bomba, bomba, que iba a venir, entonces me pasó el punto de no retorno. Cada músculo de mi cuerpo se tensó, me envolví mis brazos alrededor de su cintura, apretó los músculos de su coño y me apretó la polla seca. Los dos nos derrumbamos en el suelo mirando a Roberto, quien estaba de pie sobre nosotros y se masturba frenéticamente. Llegó con un poderoso chorro sobre mí y Maria.

Cinco minutos más tarde estábamos de pie desnudos bebiendo una cerveza en el comedor. La habitación olía a sexo, corridas y el coño y así lo hicimos. Nos quedamos allí aquella noche y se nos hemos mantenido amigos desde entonces. Aunque no ha pasado nada desde aquella noche, no lo hemos descartado para un futuro.

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